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jueves, 26 de marzo de 2026

Cumbres Borrascosas - Emily Brontë

Título: Cumbres borrascosas
Autor: Emily Brontë
Género: Novela Clásica
Traducción: Rosa Castillo
Editorial: Alianza
N de Páginas: 416
I.S.B.N.: 9788491048978
Año: 2017

La poderosa y hosca figura del atormentado Heathcliff domina "Cumbres Borrascosas", novela apasionada y tempestuosa cuya sensibilidad se adelantó a su tiempo. Los brumosos y sombríos páramos de Yorkshire son el singular escenario donde se desarrolla con fuerza arrebatadora esta historia de venganza y odio, de pasiones desatadas y amores desesperados que van más allá de la muerte y que hacen de ella una de las obras más singulares y atractivas de todos los tiempos.

En 2018, para el centenario de Emily Brontë, Alianza Editorial lanzó un box set precioso con una novela de cada hermana, y yo, por supuesto, no me resistí y salí corriendo a comprarlo… pero, como suele pasar, terminó siendo más adorno que lectura, perdido en esa pila eterna de pendientes que nunca deja de crecer. Recién hace unos meses, empujado en parte por el hype alrededor de la película con Jacob Elordi, me decidí por fin a abrirlo y empezar la tan aclamada Cumbres Borrascosas.

Lo que más me impactó fue la increíble imaginación de la autora para construir personajes llenos de contradicciones. Nadie es completamente bueno ni completamente malo (salvo Heathcliff, él si se vuelve malvado). Todos están atravesados por sus decisiones, pero también por un contexto que los limita. Hay una tensión constante entre lo que sienten y lo que pueden hacer, y eso vuelve todo más humano… y más doloroso.

"¿Por qué me desdeñaste? ¿Por qué hiciste traición a tu propia alma? No sé decirte ni una palabra de consuelo, no te la mereces... Bésame y llora todo lo que quieras, arráncame besos y lágrimas, que ellas te abrasarán y serán tu condenación. Tú misma te has matado. Si me querías, ¿con qué derecho me abandonaste?"

También hay una crítica muy clara al sistema de clases y a la desigualdad de la época, que condiciona las elecciones y, en cierto modo, marca el destino de los personajes. No todo lo que ocurre es simplemente consecuencia de sus emociones: hay estructuras que empujan, que encierran, que hacen que algunas decisiones sean casi inevitables.

En ese contexto, el vínculo entre los protagonistas se vuelve casi imposible de separar de sus propias identidades. Es intenso, absorbente, y parece trascender cualquier lógica. Se buscan, se pierden, se rozan cuando ya es tarde… como si estuvieran atrapados en un círculo kármico del que no pueden salir. Y lo más inquietante es la sensación de que ese conflicto no se agota en ellos, sino que deja huellas, como si ciertas historias se resistieran a terminar del todo.

"Si el mundo desapareciera y él se salvara, yo seguiría viviendo, pero si desapareciera él y lo demás continuara igual, yo no podría vivir. Mi afecto por Linton es como las hojas de los árboles, y bien sé que cambiará con el tiempo, pero mi cariño a Heathcliff es como son las rocas del fondo de la tierra, que permanecen eternamente iguales sin cambiar jamás. Es un afecto del que no puedo prescindir"

La novela expone hasta dónde puede llegar el ser humano cuando al amar, el orgullo y el dolor se desbordan.  y en ese sentido deja ver cómo todo puede torcerse cuando la crueldad y el egoísmo se imponen, arrastrando a los personajes hacia destinos que podrían haber sido otros. Aun así, entre tanta intensidad, también hay espacio para algo más calmo, más esperanzador, como si la historia insinuara que siempre existe la posibilidad de construir algo distinto, aunque parezca imposible.

Lo cierto es que, al terminarla, quedé con esa sensación extraña que tienen algunos clásicos: no es fácil de encasillar ni de explicar en una sola emoción. Es una novela realmente intensa, incómoda por momentos, pero también profundamente atrapante. Tanto, que no podía parar de leer: me iba a dormir y me despertaba pensando en cómo iba a acabar todo.

Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, es para mí una novela clásica, épica y eterna que lo tiene todo: obsesión, avaricia, venganza, dolor, abuso emocional, desigualdad, injusticia e incluso, por momentos, roza lo terrorífico. Todo… excepto lo que más se suele decir de esta historia. Porque, en mi opinión, no es una historia de amor, sino la historia de amor más hermosa que jamás ocurrió. Y ahí está su tragedia, pero también su fuerza.

Mi calificación para este gran clásico es: 5/5


viernes, 13 de marzo de 2026

Aparte del principio de la realidad - Patricia Suárez

Título: Aparte del principio de la realidad
Autor: Patricia Suárez
Género: Novela de memorias / Introspectiva
Editorial: UNR Editora
N de Páginas: 126
I.S.B.N.: 9879267001
Año: 1998
Se dice, y se ha repetido quizá demasiado, que todo relato es un viaje. De lo que nunca se habla en todo caso es de la materia que ese viaje atravesa. El mar de Eneas es el mar de Odiseo y el de Leopold Bloom, pero también, y esencialmente, es el mar en el cual se ahoga el amigo, el que conducía la nave.
El viaje que nos propone Aparte del principio de la realidad es un viaje múltiple: atraviesa novelas, las apenas entrevistas (espesa niebla que va de Gérard de Nerval a Truman Capote) y las nunca escritas (una mujer, en Biarritz, convertida en estatua de arena); va de la ciudad al campo y del campo a la ciudad; recorre un pensamiento («¿y si el río fuera el ámbito profundo de una araña?»); y en definitiva es el aprendizaje de Olga, nuestra protagonista, en el mundo del trabajo, de cajera de un supermercado a empleada de una librería. Pequeños desplazamientos que confirman otro acerto, no menos antiguo que el primero: «todo paisaje es interior».
Gracias a una sabia mezcla de humor y poesía (que a veces suele llamarse parodia) Patricia Suárez nos conduce por este viaje maravilloso y al mismo tiempo mínimo a través de la nunca tan antigua realidad de todos los días, la de Olga y su ciudad imposible.
Sergio Delgado

En Aparte del principio de la realidad, de Patricia Suárez, seguimos a Olga mientras intenta reconstruir su propia vida a través de recuerdos. No se trata de historia lineal, sino del intento de narrarse a sí misma: escenas de su infancia, momentos de su adultez y pensamientos que aparecen como lo hace la memoria, de forma fragmentaria.

Olga me generó mucha ternura. Es una mujer que llega a la madurez sintiendo que no tiene del todo las herramientas para enfrentarse al mundo. Está atravesada por la soledad, pero al mismo tiempo tiene deseos de escribir, de comprenderse y de superarse, aunque muchas veces no sabe bien cómo hacerlo.

La novela avanza como lo hace su memoria: saltando entre imágenes y sensaciones más que siguiendo una línea cronológica clara. A través de esos recuerdos, la protagonista intenta comprender quién es y cómo llegó a ser la persona que es. En ese proceso aparece una figura profundamente humana: una mujer sensible, introspectiva, con deseos de escribir y de superarse, pero que muchas veces no sabe cómo transformar ese impulso en un camino concreto.

Hay recuerdos que quedan envueltos en una especie de niebla, como “aquella noche del rhum”, que parece haber marcado su vida pero nunca termina de explicarse del todo. Esa ambigüedad hace que el pasado de Olga se sienta todavía más inquietante.

Este es un libro que me regaló mi hermana hace muchos años y que desde entonces reposaba en mi biblioteca. Esta semana tenía médico y lo elegí simplemente porque ‘es pequeñito’, pero no imaginé la grata sorpresa que me esperaba al leerlo. Además, siendo rosarino, fue muy especial encontrar lugares que conozco: el río, el bar Viejo Munich o el recuerdo del mítico cartel de Paladini en la entrada de la ciudad. Todo eso hace que la historia se sienta todavía más cercana.
En resumen: más que una trama cerrada, la novela es el intento de una mujer por entender su propia historia. Y mientras lo hace, entre memorias difusas y algunas poco agradables, resulta difícil no identificarse con ella y no sentir ganas de abrazarla.

Patricia Suárez nació en Rosario, en 1969. Es narradora, escritora y dramaturga. Estudió psicología y antropología. Asistió al taller de narrativa de la escritora Hebe Uhart y estudió dramaturgia junto a Mauricio Kartún. Ha trabajado en periodismo cultural en diarios (El País de Montevideo, La Capital de Rosario, La Prensa de Buenos Aires) y revistas. A partir de 1997, comenzó a publicar sus obras y hoy cuenta con una extensa bibliografía editada y varios premios en su haber. Recibió la beca de la Fundación Antorchas para la elaboración de una novela. Entre sus obras encontramos cuentos, novelas, ensayos, poesía.


Mi calificación para este libro es: 3,5/5

lunes, 9 de marzo de 2026

Sentido y sensibilidad - Jane Austen

Título: Sentido y Sensibilidad
Autor: Jane Austen
Género: Novela romántica / Clásica
Traducción: Ana María Rodríguez
Editorial: Rba - Cranford Collection
N de Páginas: 303
I.S.B.N.: 9788413292274
Año: 1811/2021

En Sentido y sensibilidad, Jane Austen explora con sutileza e ironía las opciones de la mujer en una sociedad rígida, donde el éxito o el fracaso dependen de la elección del marido. La historia se centra en dos hermanas, Elinor y Marianne, cuyas personalidades antagónicas ejemplifican dos posibles respuestas femeninas ante la hipocresía dominante: el «sentido común» y la «sensibilidad». Sin embargo, tanto un camino como el otro entrañan sus peligros.

Esta clásica y reconocidísima novela de Jane Austen, publicada en 1811, narra la historia de las hermanas Dashwood que, tras la muerte de su padre, deben abandonar la casa familiar y adaptarse a una vida mucho más modesta junto a su hermana menor, Margaret, y su madre, la señora Dashwood.

Las dos hermanas parecen representar maneras opuestas de vivir las emociones. Marianne es pura sensibilidad: es intensa, apasionada, convencida de que el amor debe vivirse con absoluta entrega. Elinor en cambio, es más reservada y reflexiva. Observa, piensa, mide sus palabras y sobre todo, tiene una enorme consideración por los demás.

Con el paso de los capítulos, sin embargo, la historia se vuelve mucho más profunda que esa simple oposición. Marianne atraviesa una gran desilusión amorosa que la obliga a madurar y a mirar el mundo con más calma. Elinor, por su parte, demuestra una fortaleza admirable: durante gran parte de la novela guarda sentimientos muy profundos que bien logra esconder y soporta situaciones difíciles sin perder la dignidad ni la bondad.

"El dinero sólo puede dar felicidad allí donde no hay ninguna otra cosa que pueda darla. Más allá de un buen pasar, no puede dar real satisfacción, por lo menos en lo que se refiere al ser más íntimo."

Creo que es imposible no encariñarse con Elinor. Me pasó la primera vez que vi la adaptación y en el libro aún más. Su manera dulce y silenciosa de cuidar a los demás, su generosidad para con todo el que se le cruza y su sentido moral la convierten en uno de esos personajes que uno siente que merece la felicidad más que nadie.

También me gustó mucho cómo Austen retrata la sociedad de su época con ironía y mucha observación. A través de distintos personajes muestra ambiciones, vanidades y estrategias sociales y matrimoniales que, en muchos casos, resultan tan cómicas como reveladoras. Muchos detalles que quizá no vemos en la adaptación mas famosa que es la del año 1995 con Emma Thompson y Kate Winslet como protagonistas (una de mis películas de época favoritas).

“Hay algo tan tierno en los prejuicios de una mente joven, que uno llega a sentir lastima de ver como ceden y les abren paso a opiniones más comunes”

El final me dejó una sensación muy cálida. No solo porque Elinor finalmente
puede ser feliz junto a Edward, un personaje que termina ganándose el cariño del lector por su integridad, sino también porque Austen remarca algo muy hermoso: que lo importante es que las hermanas puedan seguir estando cerca después de casarse, y que sus maridos, al ser luego buenos amigos, no interfieran en ese vínculo tan profundo y especial entre ellas.

“Mientras la gente se deje arrastrar por su imaginación para formarse juicios errados sobre nuestra conducta y la califique basándose en meras apariencias, nuestra felicidad estará siempre, en una cierta medida, a merced del azar”

Leer Sentido y sensibilidad fue una experiencia muy especial para mi. Jane Austen tiene una forma de escribir que exige atención: si uno lee "por encima" puede perderse pequeños gestos, ironías o pícaros detalles que revelan muchísimo sobre los personajes. Pero justamente ahí está gran parte de la belleza de esta gran obra.

Al cerrar el libro me quedó la sensación de haber leído una historia donde la bondad, la lealtad y el carácter finalmente encuentran su recompensa. Sentido y sensibilidad es una novela que combina ironía, sensibilidad y una gran comprensión del corazón humano. 

Mi calificación para esta gran novela es sin duda: 5/5