Autor: María Luque
Género: Narrativa contemporánea
Editorial: Sigilo
N de Páginas: 168
I.S.B.N.: 9786319065848
Año: 2025
Rosa es una señora feliz. Jubilada de una de las pasiones de su vida ¿enseñar matemática a «sus pichoncitos» en el colegio¿, vive sola en un departamento lleno de luz que da a la calle, visita con regularidad a su médico de cabecera y se preocupa por su vecina Norma, que tiene unos años menos que ella pero peor salud y bastantes más angustias. Aunque nunca se casó, tuvo varios novios, a quienes le gusta recordar con lujo de detalles. Quizás el gran amor de su vida haya sido, y todavía sea, Sandro: adorablemente vanidosa, a veces se emociona fantaseando con que el cantante también se enamora de ella. Tiene buena mano para la cocina, la pone contenta recibir noticias de sus alumnos y, sobre todo, disfruta de un don que no oculta a nadie: puede hablar con las flores y los pájaros. Budín del cielo propone algo totalmente original: una novela sin grandes conflictos ni sobresaltos. Ligera, animada y colorida como sus dibujos, esta nueva creación de la artista y escritora María Luque le da voz a un personaje inolvidable que nos cuenta cómo es habitar un mundo pequeño con la mirada abierta a la belleza, a la sorpresa y a las maravillas de todos los días.
Existen libros que nos atrapan por una trama llena de giros y otros que nos conquistan por la compañía que nos brindan. Budín del cielo pertenece sin dudas a este último grupo.
La protagonista es Rosa, una maestra jubilada de geometría que vive en un edificio y nos abre las puertas de su mundo cotidiano. La novela no se construye alrededor de un gran conflicto ni de una historia con un inicio y un final claramente definidos. Más bien está formada por pequeños momentos de su presente, recuerdos de su pasado y observaciones sobre todo de aquello que la rodea. Qué placer fue poder acompañarla.
"Ser joven era agotador. Todo el tiempo quería ser vista, quería que me mirara un hombre, que encontrara algo único en mí. Qué trabajo era gustar. En cambio ahora uso el tapado porque me abriga, no para seducir."
Rosa es una mujer entrañable. Tiene la picardía de una persona adulta y la inocencia de quien todavía es capaz de maravillarse con las cosas simples. Observa a los pájaros y encuentra en ellos reflejos de las conductas humanas.
Conversa con flores, árboles y aves con una naturalidad que evoca al realismo mágico, pero desde un lugar íntimo y cotidiano. Su imaginación transforma lo ordinario en algo extraordinario.
A medida que avanzaba la lectura, sentía que no estaba leyendo una novela sino escuchando a una abuela contar historias, recuerdos, anécdotas y pensamientos. Rosa habla de sus visitas al médico, de sus vecinos, de sus antiguos alumnos, de las cosas que ya no puede hacer y de las que todavía la llenan de alegría. Y en cada una de esas escenas hay una enorme sensibilidad.
"Norma, esto es un poema:
Las palomas que dormían
en tu ventana te extrañan,
te dejaron una carta
escondida en un cajón."
Uno de los aspectos que más disfruté fue cómo la novela transmite conocimientos sobre pájaros, flores, plantas y geometría. Sin embargo, el verdadero aprendizaje va mucho más allá de esos temas. A través de la mirada de Rosa, el libro nos invita a prestar atención al mundo, a respetar la naturaleza y a valorar aquello que muchas veces pasamos por alto.
También me encantó que algunos capítulos concluyan con pequeños poemas que refuerzan el tono cálido y poético de la obra. Son detalles que terminan de darle una identidad muy especial.
Como rosarino, hubo además un elemento que me hizo sentir especialmente cerca de la novela: el lenguaje. La autora utiliza expresiones, modismos y refranes que me resultaron completamente familiares. Sentí que entendía no solo lo que Rosa decía, sino también todas las intenciones y matices detrás de sus palabras. Esa cercanía hizo que la lectura se sintiera todavía más acogedora.
"¿Para qué quiero flores si no puedo mirarlas?, protestó. Para tenerlas cerca, para hablarles, para escucharlas, para que te hagan compañía, le respondí."
Budín del cielo fue una lectura que me sacó muchas sonrisas y hasta algunas lágrimas. Es una novela tierna, luminosa y profundamente humana. Una historia encantadora que demuestra que la imaginación puede seguir floreciendo a cualquier edad y que la belleza suele encontrarse en las cosas más pequeñas.
Al cerrar el libro, entendí perfectamente una idea que la autora expresó alguna vez: en un futuro, uno querría parecerse un poco a Rosa. Tener su capacidad para observar, imaginar y elegir aquello que alimenta el alma y el corazón. Sin duda es una novela preciosa y entrañable que voy a recordar con muchísimo cariño.
Mi calificación para este libro es: 5/5



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