Autor: Isabel Allende
Género: Novela autobiográfica
Editorial: Sudamericana
N de Páginas: 447
I.S.B.N.: 978-950-07-6079-9
Año: 1994/2018
Cuando la gran autora chilena se encontraba en España con ocasión de la presentación de El plan infinito, su hija entró en estado de coma.
Junto al lecho de Paula, mientras seguía con angustia la evolución de su enfermedad, Isabel Allende comenzó a redactar en un cuaderno una historia de su familia y de sí misma con el propósito de regalársela a su hija una vez que superara el dramático trance. Sin embargo, éste se prolongó durante meses y los apuntes de la autora acabaron convirtiéndose en este libro apasionante y revelador.
Isabel Allende ejerce aquí su prodigioso talento narrativo para recuperar y asumir sus propias vivencias como mujer y como escritora, así como las de su familia y las de la historia reciente de su país. Autorretrato de insólita emotividad al tiempo que exquisita recreación de la sensibilidad de las mujeres de nuestra época,
Paula perdura en el ánimo del lector con la intensidad de una experiencia indeleble.
Desde la primera página se siente que Isabel Allende no está escribiendo una novela, sino aferrándose a la palabra como quien se aferra a la vida. El libro nace del dolor más desgarrador, la enfermedad y posterior pérdida de su hija. Pero lo que lo sostiene no es la tragedia, sino el amor inmenso que lo atraviesa todo.
“En las largas horas de silencio se me atropellan los recuerdos, todo me ha sucedido en el mismo instante, como si mi vida entera fuera una sola imagen ininteligible.”
Isabel le habla a Paula como si ella aún pudiera escucharla. Le cuenta su historia familiar, sus recuerdos de infancia, los exilios, los afectos, los rupturas, las mujeres que la precedieron. Escribir se vuelve un acto desesperado y al mismo tiempo profundamente lúcido. Una forma de mantener viva la memoria, de resistir al silencio impuesto por la enfermedad y de alguna manera soportar semejante prueba. En ese gesto tan íntimo, se nos invita a presenciar algo sagrado, casi como un ritual.
“Los varones controlan el poder político y económico, la cultura y las costumbres, proclaman las leyes y las aplican a su antojo y cuando las presiones sociales y el aparato legal no bastan para someter a las mujeres más alzadas, interviene la religión con su innegable sello patriarcal. Lo imperdonable es que son las madres quienes se encargan de perpetuar y reforzar el sistema, criando hijos arrogantes e hijas serviciales; si se pusieran de acuerdo para hacerlo de otro modo podrían terminar con el machismo en una generación”
El libro va y viene con naturalidad entre el pasado y el presente, entre la vida cotidiana del hospital y los grandes acontecimientos políticos de la familia Allende y también sucesos personales que marcaron a la autora. No hay artificio ni intento de embellecer el dolor. Hay una honestidad muy cruda que no busca conmover, pero lo logra inevitablemente. Paula no cae en el melodrama, duele porque es real y porque está escrito desde un lugar donde no hay respuestas ni consuelo posible.
“Me sobra tiempo. Me sobra el futuro completo. Quiero dártelo, hija, porque has perdido el tuyo.”
Uno de los aspectos más potentes del libro es cómo la maternidad aparece despojada de idealizaciones. Allende muestra el vínculo madre-hija en toda su complejidad, con amor, culpa, miedo y una entrega absoluta. Al mismo tiempo, la escritura funciona como un puente hacia Paula, hacia el pasado y hacia el lector.
“¡Qué larga y confusa es la vida, mamá!
— Al menos tú puedes escribirla para tratar de entenderla.”
Lo que más me movilizó fue entender ese acto de resistencia. Allende escribe para no desaparecer, para no perder a su hija del todo, para dejar una huella que el silencio del hospital no pueda borrar. Y en ese gesto íntimo, casi sagrado, uno entra sin permiso, pero con respeto. Me sentí testigo de algo que no me pertenecía, y aun así me terminó atravesando por completo.
Este es un libro muy valiente, profundamente humano y necesario. Porque no se termina en la última página, queda resonando y obligándonos a pensar en el amor, la pérdida y la memoria. Paula no intenta explicar el dolor de una madre que pierde a su hija, pero lo acompaña con una ternura infinita. Y eso en sí mismo, es un admirable y valeroso acto de amor.
Mi calificación para este libro es: 5/5



Es un libro que me gusto mucho cuando lo leí. Te mando un beso.
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