Ultimas Reseñas

jueves, 22 de octubre de 2026

Reseña: Las tribulaciones del estudiante Törless - Robert Musil

Título: Las tribulaciones del estudiante Törless
Autor: Robert Musil
Traducción: Nicolás Gelormini
Género: Novela clásica austríaca
Editorial: Bärenhaus
N de Páginas: 224
I.S.B.N.: 9789874109279
Año: 1906 / 2018

En un internado para jóvenes aristócratas austríacos, los estudiantes Reiting, Beineberg y Törless descubren que uno de sus compañeros, Basini, ha robado dinero. En lugar de entregar al ladrón a las autoridades del instituto, deciden aprovechar el poder que han ganado sobre él y someterlo a todo tipo de humillaciones y experimentos.
Inspirados por los ideales de disciplina física y espiritual de la escuela, Reiting y Beineberg construyen su propio universo de tiranización, poder y sumisión. Sus castigos sádicos crecen en intensidad, al mismo tiempo que Törless, desde su complicidad, se va transformando en un observador pasivamente escalofriante.

Publicada en 1906, esta novela nos lleva a un instituto militar donde Törless, un adolescente de buena familia, comienza a atravesar una serie de experiencias que lo enfrentan con sus propios pensamientos, deseos y contradicciones. En ese ambiente cerrado, marcado por la disciplina y las jerarquías, las relaciones entre los estudiantes van dejando al descubierto cuestiones que van mucho más allá de la vida escolar. Musil se adentra en el mundo interior de su protagonista para explorar la adolescencia, la soledad, el deseo, la crueldad y esa necesidad de comprender cosas que, a veces, ni siquiera sabemos cómo expresar.

Una de las cosas que más me gustaron fue la forma en que Musil describe las sensaciones de Törless. Su manera de observar el mundo, de detenerse en detalles que para otros pasarían inadvertidos y de percibir algo que no consigue identificar me resultó interesante. No me identifiqué necesariamente con él como personaje, pero sí con algunas de esas sensaciones que describe el autor, hasta el punto de encontrarme pensando en mi propia manera de observar y relacionarme con los demás.

Llamó mi atención esa búsqueda constante de explicaciones, como si Törless necesitara encontrar una respuesta racional para todo lo que le sucede. En ese sentido, la comparación con los números imaginarios me pareció especialmente acertada: hay cosas que no podemos representar ni explicar del todo desde las categorías que conocemos y que, sin embargo, tienen efectos reales sobre nosotros. Creo que ahí está uno de los puntos más interesantes de la novela: esa distancia entre lo que sentimos, lo que podemos decir y lo que finalmente llegamos a comprender.

También me gustó cómo Musil aborda las contradicciones de la adolescencia. Törless experimenta curiosidad, deseo, vergüenza, rechazo y confusión, a veces todo al mismo tiempo. Intenta entender lo que le pasa, pero también se juzga por ello y se preocupa por la mirada de los demás. El autor no simplifica esas experiencias ni ofrece respuestas tranquilizadoras, y eso hace que el personaje resulte mucho más interesante que si todo lo que siente pudiera explicarse de manera ordenada.

Por otro lado, el instituto funciona como un espacio en el que las relaciones de poder y la crueldad quedan expuestas con una crudeza inquietante. Los estudiantes Reiting y Beineberg encuentran maneras distintas de justificar sus comportamientos, incluso recurriendo a ideas que parecen profundas o espirituales. Y los adultos, que supuestamente deberían orientar a los jóvenes, intentan interpretar aquello que no comprenden desde sus propias certezas. Hay una crítica interesante a las instituciones y a las apariencias, a esa necesidad de ponerle una etiqueta a lo que nos incomoda en lugar de intentar entenderlo.

Pero hay algo más que me parece importante: Törless tampoco queda libre de cuestionamientos. Su necesidad de observar y comprender no significa que siempre sepa cómo actuar. Y esa distancia entre darse cuenta de lo que sucede y hacer algo al respecto me resultó especialmente incómoda. Musil no presenta la sensibilidad ni la introspección como garantías de bondad, y creo que eso enriquece mucho la lectura.

En cuanto al ritmo, hubo pasajes introspectivos que se me hicieron algo lentos y que por momentos me costó seguir del todo. Sin embargo, las escenas y los diálogos con Basini me mantenían en una expectativa constante y le daban dinamismo a la novela. Aunque algunas reflexiones me exigieron detenerme y volver sobre lo leído, nunca sentí que eso anulara el interés por seguir avanzando.

El final me dejó pensando en esa posibilidad de aceptar que no siempre vamos a encontrar una explicación para todo. Más que sentir que Törless obtiene respuestas definitivas, me quedó la impresión de que empieza a relacionarse de otra manera con aquello que no comprende. Y me gustó esa idea de que todavía queda algo por descubrir, que el hecho de no tener todas las respuestas no significa que debamos dejar de buscarlas.

La traducción de Nicolás Gelormini me pareció muy buena en términos de fluidez: el libro se lee con facilidad y permite avanzar de corrido. Lo que sí me llamó la atención fue encontrar bastantes errores ortográficos, que hicieron preguntarme si la edición realmente tuvo una corrección editorial adecuada. Una pena, porque son detalles que desentonan con el resto de la experiencia.

Esta obra me dejó pensando en todo aquello que nos sucede por dentro y para lo que todavía no tenemos palabras. En cómo intentamos comprendernos a partir de las certezas que aprendimos, incluso cuando nuestras propias experiencias parecen desbordarlas. Musil no ofrece respuestas sencillas ni pretende resolver todas las contradicciones de su protagonista, y es ahí donde reside gran parte de la fuerza de esta novela: en animarse a explorar lo oscuro, lo incómodo y lo inexplicable sin convertirlo en algo fácil de juzgar ni de justificar.

Mi calificación para este libro es: 3,5/5


Gracias a editorial Bärenhaus por el ejemplar ❤️